LOS PELIGROS EN EL MAR

El mar es un entorno natural con mucha energía. Como afirma la cultura popular, no se debe tener miedo pero sí respeto. Una de las primeras amenazas que siempre afrontamos cuando nos bañamos en el mar son las corrientes. No se ven, pero están ahí. No importa si la costa es más o menos llana. No importa si hay piedras o hay arena en el fondo. No depende si hace buen tiempo o no. En mayor o menos medida siempre están presentes. Es importante que aprendas a reconocerlas y cómo actuar.

Te estás bañando y de repente te das cuentas que estás lejos de donde dejaste tus cosas en la orilla. Las corrientes te han desplazado. Suelen ser puntuales, y son la causa de la mayoría de ahogamientos en la playa, ya que normalmente se dan en las orillas. ¿Por qué?

Cuando una ola rompe en la playa, esa cantidad de agua vuelve siempre hacia adentro. Si coinciden además olas grandes y una marea baja (no te pierdas Los secretos de las mareas) esa cantidad de agua vuelve hacia el mar con más fuerza aún: son las corrientes de resaca. Un fondo con una gran inclinación o la unión de dos corrientes con sentidos contrarios son el resto de factores para que suceda.

Hasta ahora parece una situación complicada, pero lo más importante, aunque no sea fácil, es que no cunda el pánico: hay una salida. Aunque te veas cada vez más alejado de la orilla piensa siempre que vas a mantenerte a flote. Sabes como hacerlo. Lo has hecho muchas veces. Nada poco a poco de manera paralela a la orilla, sin gastar todas tus energías. Antes de que te des cuenta, habrás salido del canal de la corriente, y podrás llegar fácilmente hasta la orilla de nuevo. Como siempre: sano y salvo.

Otro factor de riesgo es también preciosamente lo que vamos buscando: las olas. Hay diferentes tipos de olas, aunque las podemos clasificar en olas de fondo, olas de viento y olas de temporal. Este último tipo de olas está provocado por las inclemencias del tiempo, y suelen estar acompañadas por una gran corriente o resaca. Son altamente peligrosas y el baño es desaconsejable en estas circunstancias. Las olas de viento son las creadas por éste, y no suelen ser las de mejor calidad, ya que rompen en poco tiempo y están muy desordenadas, no permitiéndonos disfrutar de una buena pared o un ride más largo. Las olas que más disfrutaremos son las generadas de fondo, con un mejor tamaño y sobre todo fuerza. ¿De qué depende el tamaño de las olas? La formación y tamaño de una ola depende de la superficie del agua, de los obstáculos o no de su fondo, de la fuerza del viento, su consistencia y estabilidad. Pero… ¿cómo se forman las olas? En su origen, el viento provoca una fuerza sobre la superficie del mar que, junto con la gravedad genera una fricción que se va incrementando a medida que se desplaza, hasta llegar a la orilla. A medida que las olas se van acercando a la orilla toman una mayor velocidad, dado que la profundidad es menor. Por ello, vamos a ver qué podemos encontrar en el fondo:

  • Sólo arena: suelen ser los fondos más propensos para las corrientes, ya que la resaca y el movimiento del mar se traslada sin encontrar obstáculo alguno, haciéndose más fuerte.
  • Arena y algunas piedras: dependiendo de la distribución de las piedras, la corriente variará por zonas. En este tipo de playa hay que sumar el peligro de encontrarnos con alguna de estas piedras. Es sumamente importante conocer la distribución de cada playa antes de marcarnos una sesión.
  • Arrecife intercalado con fondo de arena. En estas playas, hay un área delimitado por un fondo rocoso y otro de arena. Es importante observar el sentido de la corriente, ya que suele circular de forma paralela al de la distribución de las rocas.
  • Todo piedras o arrecife. Normalmente se forma un circuito en el que está claramente separado el pico de las olas y la corriente. Las olas en estos fondos suelen ser más constantes y propensas a formar tubos si el viento de la costa es favorable (swell).

En cualquier caso, siempre debemos pensar con sentido común, conocer la playa a la que vamos, observar las condiciones del día y siempre siempre, ir acompañados. Guardamos respeto a ese ambiente que tanto nos gusta y ¡a disfrutar de otro día inolvidable!

0